América Latina y el Caribe: crecimiento económico sostenido, población y desarrollo

Documento sobre dinámica demográfica y crecimiento económico sostenido en el que se hace una lectura analítica del capítulo III del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo:

Resumen

La expansión de la producción, que constituye el soporte material del desarrollo, se asienta tanto en la creciente acumulación de capital físico como en el continuo aumento del contingente de recursos humanos funcionales a las necesidades del sistema económico, lo que facilita la sistemática elevación de la productividad, su mayor difusión y generalización. Para que el desarrollo se convierta en un proceso sustentable y sostenido en el tiempo, es necesario que dicha expansión se produzca en un contexto de equidad social. Tal condición implica la incorporación efectiva y progresiva del conjunto de individuos que conforman la sociedad. La satisfacción adecuada de sus necesidades de salud, educación y capacitación son requisitos básicos para el incremento de la potencialidad productiva de las personas y factores determinantes para una apropiada participación de la población en los beneficios del progreso. Desde luego, el impulso del desarrollo a largo plazo exige reconocer la vasta heterogeneidad económica, social y demográfica y diseñar y aplicar políticas consecuentes y adecuadas a las diferentes realidades nacionales.

Para lograr los objetivos de crecimiento y de desarrollo es necesario concentrar la política pública en atacar las causas que producen y reproducen la pobreza. El mejoramiento de las condiciones de vida de la población —mediante el desarrollo de sus atributos— reduce las discrepancias en los niveles de productividad e ingresos y contribuye, por ende, a la atenuación de los estados de privación relativa.

La explotación arbitraria del capital natural menoscaba la capacidad de los ecosistemas para satisfacer las necesidades actuales y futuras de la población y los propios requerimientos del sistema económico. Una vez, más el mejoramiento de las condiciones generales de vida de la población favorece un adecuado manejo de los recursos naturales y del medio ambiente. Dicho proceso demanda la integración efectiva de los elementos sociodemográficos en las políticas, programas y proyectos de desarrollo, mediante el perfeccionamiento de los sistemas de recolección, procesamiento y difusión de datos. Exige, asimismo, la aplicación general de medidas tendientes al logro de una armónica relación entre la población y el desarrollo.

Introducción

En los últimos años, las diversas corrientes del pensamiento económico han retomado el interés sobre los factores determinantes del crecimiento y del desarrollo a largo plazo. La importante expansión económica de los países del Este asiático desde principios de los años sesenta y los modestos resultados económicos observados en otros países en vías de desarrollo han fortalecido la discusión en torno a la necesidad de que el crecimiento económico se sustente, entre otros elementos, en la creatividad económica y técnica de la población. Así, el mejoramiento de la calificación de los recursos humanos y la necesidad de crecientes inversiones en los componentes básicos de dicho proceso adquieren una importancia estratégica.

El reconocimiento de que la pobreza y su reproducción social son causas de la persistencia de inadecuados niveles de productividad y baja eficiencia económica —que limitan las posibilidades de ocupar plenamente la capacidad productiva de la población— condujo a que se otorgara prioridad a las políticas públicas dirigidas a elevar las condiciones de vida de la población. Además, condujo a incorporar el objetivo de equidad como otro elemento coadyuvante para el crecimiento. De igual modo, la degradación del medio ambiente y el uso inapropiado de los recursos naturales merecieron una especial consideración. Las pautas arbitrarias de consumo y de producción, además de generar restricciones para la expansión del producto a largo plazo (por sus secuelas ambientales) conllevan nocivos efectos sobre la calidad de vida de la población e influyen sobre sus potencialidades productivas.

Este contexto evidencia la necesidad impostergable de incorporar a la producción y al disfrute de los beneficios del progreso a toda la población y deja en claro la relevancia del tema de la población como eje de la relación entre crecimiento y equidad. Este es el marco en que se aprueba el Programa de Acción de El Cairo, y en él se formulan recomendaciones para las actividades nacionales e internacionales en los campos de población y desarrollo para los próximos veinte años (Naciones Unidas, 1995a). Su aprobación ha marcado una nueva etapa de compromiso y voluntad de los gobiernos, de la sociedad civil y la comunidad internacional con miras a incorporar efectiva y funcionalmente los factores demográficos en las estrategias económicas y sociales.

Como un aporte a la reflexión sobre estos temas —y desde una visión pragmática y centrada en la realidad de los países latinoamericanos y caribeños— este documento procura describir algunas vinculaciones entre crecimiento económico, población y desarrollo. Intenta, además, contribuir a la correcta interpretación del capítulo tercero del Programa de Acción mencionado (Relaciones entre la población, el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible.)

Este documento está organizado en cinco capítulos. El primero contiene una breve reseña del desempeño económico y la evolución social de América Latina y el Caribe y una aproximación inicial a la equidad como elemento prioritario para el desarrollo. El segundo capítulo se refiere a la importancia de mejorar la calidad de los recursos humanos y a su relación con el crecimiento económico y demográfico. También se aborda el tema de los componentes básicos necesarios para dicho proceso.

La tercera parte está dedicada a analizar la relación negativa entre la falta de equidad y el crecimiento económico. Si no existen posibilidades de utilización plena de sus potencialidades productivas, los sectores sociales que no acceden al progreso económico en igualdad de oportunidades se ven marginados. Se hace mención de la inequidad demográfica —diferencias en el comportamiento reproductivo (biológico y social) de la población— como una manifestación pragmática de las desigualdades que, ceteris paribus, contribuye a la persistencia de la pobreza.

En el cuarto capítulo se esbozan algunas reflexiones sobre las relaciones entre crecimiento económico, medio ambiente y población. Por último, en el quinto capítulo se examinan algunos elementos básicos que deben considerarse en las políticas públicas y que pueden servir de base para construir un "círculo virtuoso" que tienda al logro del crecimiento económico con equidad social

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Última actualización: octubre, 2000