(09 de junio, 2009) América Latina y el Caribe debe participar en la reconstrucción de la arquitectura financiera internacional con perspectiva regional, señaló Alain Rouquié, reconocido politólogo francés en la sede de la CEPAL, en Santiago de Chile.
Durante su exposición, "América Latina después de la crisis", el ex diplomático francés planteó interrogantes sobre cómo la crisis financiera afectará la integración regional, los procesos electorales venideros y la ubicación de la región en la nueva geografía del poder mundial.
A la conferencia asistieron la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, la Embajadora de Francia en Chile, Maryse Bossiére, y el Director de la Cátedra Globalización y Democracia de la Universidad Diego Portales y ex Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL, Ernesto Ottone, junto a personeros y funcionarios de la CEPAL.
Alicia Bárcena destacó el camino recorrido por América Latina en busca del desarrollo desde su independencia. Por largo tiempo la idea del progreso estuvo asociada a su auge exportador de materias primas, luego a la industrialización dirigida por el Estado.
Tras la crisis de la deuda en los años ochenta, las reformas del mercado y el Consenso de Washington impusieron su sello en la región que concluyó con la caída de Wall Street de septiembre pasado. "Una vez que hayamos superado esta crisis, cabe preguntarse hacia dónde volveremos nuestras miradas, y qué lecciones debemos sacar de estos episodios", acotó.
Alain Rouquié destacó la dimensión regional de cualquier lección post crisis. "El nivel global es ineficiente y el de Estado-nación insuficiente. Creo que el regional es el imprescindible", recalcó.
A pesar de reconocer la lenta evolución de la integración regional, postuló varias razones para creer que las dificultades actuales puedan promover una nueva concepción.
"En la construcción de una nueva arquitectura económica internacional, América Latina debe tener su peso, estar presente. Pero para hacerlo como región hay que crear instituciones concretas que velen por ese objetivo", dijo Rouquié.
"Hay varios proyectos, pero desgraciadamente tienen más color nacional, entonces la interrogante es dónde están las instituciones que unifican, que aglutinan y que aportan una dimensión nueva a la integración", enfatizó, apoyando aquellos que faciliten una integración con sentido de destino común para que América Latina pese más en el concierto mundial.
Rouquié reconoció que la existencia de dos Américas Latinas dificulta la integración regional. "Una es la del norte que tiene como mercado e inversionista principal a Estados Unidos, depende de las remesas y cuyos habitantes migran mucho. Y la del sur, que tiene un mercado más diversificado, más presencia europea y es más autónoma económica y políticamente", precisó.
Para muchos, dijo, el nivel regional es un nivel superado. "Yo pienso lo contrario. Frente a la crisis y a la necesidad de encontrar regulaciones que funcionen, el nivel regional es el que se precisa. Si no es así, no habrá posibilidades para que América Latina esté presente en la recomposición de las regulaciones globales", añadió.
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