| Resumen Siempre ha estado presente en las mentes de los máximos dirigentes de la minería de las Américas, la necesidad de encontrarse con sus pares para discutir el estado de la actividad y de procurar la adopción de medidas y mecanismos que fortalezcan tanto a las comunidades que dependen de la activada extractiva, como a la industria como tal. En forma paralela con el vigoroso crecimiento de la inversión en exploración y explotación, la década de los noventa ha sido en particular fructífera en el propósito regional de integración y desarrollo institucional minero, en esta dirección, tanto los productores del sector privado, como los gobiernos, los congresos han propiciado el fortalecimiento minero en todos los ámbitos de la actividad, temas tales como: tributación, legislación especializada, vinculación del público y las comunidades, cuidado del ambiente, redistribución del ingreso, los incentivos a la inversión privada, la privatización de las principales empresas mineras públicas, la integración vertical, los proyectos binacionales, etc., han visto la incorporación a la discusión y el análisis de: Ministerios, Servicios Geológicos, Direcciones Generales de Minas, Sub secretarias, comisiones especializadas de los Congresos Nacionales, gremios, y ONG's, vinculados a la industria minera. De esta manera se ha visto la consolidación de encuentros y eventos como la Expomin chilena, la Conferencia Interparlamentaria de Minería y Energía, las reuniones de la Organización Latinoamericana de Minería, Olami, de la Asociación de Servicios Geológicos Iberoamericanos, de la Sociedad Interamericana de Minería y en particular la Conferencia Anual de Ministros de Minería de las América, cita esta que se cumple cada año, desde 1996, cuando se reunió por vez primera en Santiago, bajo el auspicio de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe. CEPAL y del Ministerio de Minería de la República de Chile. Junto con este evento y a manera de complemento técnico necesario, los paises sedes del evento se han dado a la tarea de celebrar Talleres preparatorios previos a la próxima conferencia, abordando temas específicos tales como el del Uso seguro de Metales, celebrado en Lima, en 1.998, la Higiene y la seguridad minera, en Buenos Aires en 1999 En el Precamma de Julio del 2000, organizado por el Ministerio de Energía y Minas de Venezuela, con la dirección de la Dra. Zonia Osorio, Presidente del Ingeomin, se ocupó de un tema, que en algún momento durante la década, se llegó a pensar que era un punto menor dentro del panorama minero latinoamericano, tal como se llegó a afirmar por parte de algunos analistas, que venían estudiando el vertiginoso incremento de la inversión minera en el continente, concentrada además en mega - proyectos. Sin embargo, el Taller caraqueño demostró que el segmento de la producción denominado pequeña minería y todo su cortejo de formas asociadas , paralelas o dependientes, es una realidad viviente y que corresponde a los gobiernos latinoamericanos adoptar frente a esta temática, posturas, acciones y mecanismos, que faciliten el transito a formas más rentables, más técnicas y por supuesto más sanas en términos ambientales y sociales. En el desarrollo del Taller preparatorio, el tema de la ORGANIZACIÓN DE LA PEQUEÑA MINERÍA COMO UN MEDIO PARA COMBATIR LA POBREZA Y LA MARGINALIDAD, cuyas principales intervenciones y ponencias se recogen en el presente Informe, demostró varias cosas: -
Que incluyendo los países más desarrollados en materia minera, existen problemas y dificultades, vinculados a la categorización , tratamiento y evaluación de este segmento de la industria, -
Que la minería en pequeña escala y todas sus formas y presentaciones, existe sin que para ello influyan de manera determinante las épocas de bonanza o depresión que experimente la actividad en otros segmentos de la producción como los grandes proyectos o la minería formal y de gran volumen. -
Se comprobó, merced a los informes presentados por los participantes, que esta actividad no está limitada a determinadas especies minerales, por lo contrario aparece de conformidad con algo que parecería obvio, pero que no siempre es tenido en cuenta, las disponibilidades geológicas u ocurrencias de yacimientos, en segundo lugar, depende de la demanda local y del valor de la renta que puede proporcionar el mineral extraído, por eso en Nicaragua se extrae caliza, en República Dominicana Larimar, en Colombia carbón, en Venezuela diamantes y en Chile cobre. Por supuesto hay unos factores comunes denominadores como lo son las piedras preciosas y el oro, omnipresentes en la geografía de la pequeña minería latinoamericana. |