Prólogo
El desempeño económico de la República Dominicana en la última década ha sido sobresaliente. Después del retroceso de 1990 (-6%), el producto interno bruto ha tenido un crecimiento promedio cercano a 6% en los siguientes nueve años y de 8% en el trienio 1996-1999, el más alto en toda la región latinoamericana.
La política económica y las reformas instrumentadas a lo largo de los noventa han coadyuvado a mantener la estabilidad macroeconómica. La inflación ha descendido a niveles de un dígito ( excepto en 1994 ), el tipo de cambio se ha estabilizado y se han logrado avances importantes en el saneamiento fiscal. En el sector externo, el creciente déficit de la balanza comercial de bienes ha sido contrarrestado por los superávit de la industria de zonas francas, el turismo y las transferencias privadas, lo que ha mantenido el desequilibrio de la cuenta corriente de la balanza de pagos en niveles razonables como proporción del producto.
No obstante, a la par de este saludable desempeño macroeconómico, la economía dominicana se ha segmentado en la última década, a causa de una evolución sectorial heterogénea que, a su vez, se asocia en algún grado al esquema de crecimiento que ha prevalecido en el país en los años recientes que, por cierto, caracteriza también a numerosas economías de la región. En efecto, a lo largo de los años noventa se ha consolidado un sector moderno, dinámico y competitivo, representado por actividades como el turismo, las zonas francas, las telecomunicaciones, la construcción y ciertos servicios vinculados con los anteriores. Junto a ese sector convive un segmento amplio de empresas en donde privan reducidos niveles de competitividad, con limitado acceso al crédito y atraso tecnológico. En la manufactura abundan pequeñas y micro empresas que fabrican primordialmente bienes tradicionales, y que padecen la competencia de las importaciones. En el sector agropecuario la producción avanza con lentitud y las principales actividades agrícolas de exportación tradicional han disminuido su gravitación en la provisión de divisas para el país.
Este panorama convierte a la República Dominicana en un caso interesante para un estudio amplio y pormenorizado, dirigido a analizar los factores que subyacen en los cambios experimentados en sus patrones de crecimiento, de inserción internacional y distributivo en las últimas décadas.
Por iniciativa del Gobierno de la República Dominicana, el Secretariado Técnico de la Presidencia de ese país y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) firmaron un convenio de colaboración en noviembre de 1999, cuya ejecución dio marco a la elaboración de un estudio de la economía dominicana y cuyos objetivos fueron: 1) analizar en profundidad y detalle la evolución de la economía de la República Dominicana, en especial en la década de los noventa; 2) identificar los retos que enfrenta de cara al siglo XXI; y 3) examinar posibles opciones de política y sus perspectivas.
Más específicamente, la investigación se dirigió a aportar elementos para responder a cuestiones cruciales del desarrollo económico y social del país en los albores del siglo XXI. Por ejemplo: ¿cuál ha sido la dimensión y profundidad de los cambios estructurales de la economía dominicana?; ¿en qué condiciones el país podría sostener una tasa de crecimiento de 7%-8% en el mediano-largo plazo?; ¿qué reformas deben profundizarse o "reformarse" y qué instrumentos se podrían utilizar?; ¿qué factores de economía política han limitado los avances?; ¿qué tipo de políticas se requeriría para reducir la brecha entre el sector moderno y el tradicional y que los beneficios del crecimiento abarcasen a una porción mayor de la
población?; ¿cómo se podrían reducir efectivamente los niveles de pobreza y mejorar la distribución del ingreso?; ¿cómo se podría incrementar la productividad del campo?; ¿serían necesarias políticas más activas para contener la declinación relativa de la manufactura?; ¿cómo se podría lograr un desarrollo sustentable desde el punto de vista ambiental? En fm, ¿cuáles son las opciones de política económica en el panorama futuro del país?
En los capítulos que integran el estudio se analizan las interrogantes precedentes, se presentan reflexiones y se delinean las políticas pertinentes. El estudio abarca el período 1980-2000; se analiza el desempeño económico y social, aportando evidencia sobre los cambios en la estructura de la economía y sus repercusiones sociales. Se documenta el proceso de reformas económicas, poniendo el énfasis en aspectos institucionales y de la economía política. Asimismo, se formulan recomendaciones de políticas públicas dirigidas a mejorar el desempeño en materia de crecimiento
económico, generación de empleo, competitividad y desarrollo social.
La CEPAL llevó a cabo la investigación en estrecho contacto con el Gobierno de la República Dominicana, que designó a la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) como el organismo interlocutor. En todo momento se contó con su apoyo técnico y logístico, lo que facilitó la ejecución de los trabajos.
El estudio comprende tres partes. La primera expone una visión global de la economía dominicana, con sus fortalezas y debilidades; se presentan y discuten logros, riesgos y perspectivas hacia el siglo XXI, y se resumen las principales conclusiones y recomendaciones alcanzadas en el resto del estudio.
En la segunda parte se abordan los temas macroeconómicos y sociales. En primer lugar, se brinda una descripción de las principales reformas económicas aplicadas en los años noventa y se esboza su impacto en el comportamiento de la economía. En seguida se reseñan el desempeño y las políticas macroeconómicas en las dos últimas décadas y se estudian en sendos capítulos las políticas fiscal y monetaria y cambiaria, así como sus interrelaciones. Se examinan también la evolución de las finanzas públicas, los agregados monetarios y el mercado cambiario.
Más adelante, se analiza el comportamiento del sector externo y se identifican los factores que explican el dinamismo que ha revelado en la década de los noventa. Por último, se presentan y discuten las políticas de desarrollo social y las tendencias de indicadores de bienestar, para finalizar con una reflexión acerca de los temas sociodemográficos y el impacto socioeconómico de los flujos de remesas de dominicanos residentes en el exterior, así como de la inmigración haitiana.
La tercera parte se dedica a los temas sectoriales. En capítulos individuales se analiza la evolución de los sectores agropecuarios -incluyendo la industria azucarera-, industria manufacturera y zonas francas, energía y turismo, para finalizar con un recuento de las políticas ambientales y de la situación del medio ambiente, así como de la sostenibilidad del desarrollo desde esta perspectiva.
Por separado se presenta un compendio estadístico de los principales indicadores económicos y sociales del país; abarca el período 1980-1999 y, en los casos en que hubo infonnación, se incluye también la década de los setenta. Se realizó un esfuerzo especial en materia de cuentas nacionales (producto interno bruto y oferta y demanda globales ), que fueron calculadas por la CEP AL, usando el año 1991 como base de referencia, merced a la información detallada que proporcionó el Banco Central de la República Dominicana.
La investigación contó con amplio respaldo de especialistas y funcionarios de la Oficina Nacional de Planificación-y del Banco Central de la República Dominicana, así como de otras oficinas gubernamentales, centros de investigación, instituciones académicas y de la iniciativa privada. El grupo nacional de contraparte, presidido por Rolando Guzmán, contribuyó a enriquecer la discusión ya identificar los mejores materiales analíticos, documentales y estadísticos.
La coordinación general del trabajo estuvo a cargo de David Ibarra y Jorge Máttar. La visión global de la economía dominicana fue preparada por David Ibarra. Los capítulos especializados fueron elaborados por Jesús García Molina (reformas económicas), Esteban Pérez y Jesús García Molina (desempeño macroeconómico ), Martín Puchet (política fiscal), Esteban Pérez (política monetaria), Jorge Máttar (sector externo), Pablo Serrano (política y desarrollo social), Randolph Gilbert y Federico Torres (remesas e inmigración haitiana), Margarita Flores (sector agropecuario y azucarero), Enrique Dussel Peters y Wilson Peres (industria manufacturera), Fernando Cuevas (energía), Francoise Camer (turismo), René Hernández (medio ambiente) y Ricardo Zapata (vulnerabilidad ante desastres naturales).
El diseño y construcción del banco de datos y del compendio estadístico estuvo a cargo de Horacio Santamaría y Randolph Gilbert, con el apoyo de Jesús Santamaría. Alicia Acosta, Liliana Castilleja, Enrique Cortés, Eduardo García y Alfonso Mendieta colaboraron en la revisión de los documentos. La unidad de servicios editoriales de la oficina de la CEPAL en México prestó su valiosa colaboración, y el apoyo secretarial de María del Carmen León, Marcela Hernández y Mónica Rangel fue igualmente imprescindible.
Finalmente, la CEPAL deja constancia expresa de su reconocimiento al Secretariado Técnico de la Presidencia de la República Dominicana.