| Primeros párrafos de la presentación A partir de la mitad de la década de 1960 en América Latina y el Caribe se produjeron cambios demográficos notables, particularmente un descenso de los niveles de fecundidad y una profundización de la tendencia al aumento de la esperanza de vida de la población. En 30 años, el número medio de hijos por mujer descendió de 6 a 3 y entre 1950 y la actualidad la duración media de la vida aumentó más de 20 años, para aproximarse a los 70. Estos hechos contribuyen a un cambio de la estructura por edades de la población, una de cuyas expresiones es el aumento gradual del porcentaje de personas en la tercera edad. Sin embargo, lo más sobresaliente es la diferencia en el crecimiento medio anual de los distintos grupos de edad que se observa actualmente, ya que mientras los menores de 15 años registran una tasa del 0.2%, en la población de 65 años y más dicha tasa es del 3%. Más notorio es lo que ocurrirá en las próximas décadas, pues la tasa de crecimiento de este último grupo de edad se acercará al 4% y la población de niños no crecerá. Este envejecimiento de la población, que resulta de la transición demográfica de los países en desarrollo, es mucho más acelerado que el ocurrido en los países desarrollados. En el Estado de la población mundial de 1998, publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, se indica que, mientras que en Suecia el peso de la población de 65 años y más pasó del 7% al 14%, en un lapso de 84 años, en los países en desarrollo con transición rápida éste podría ser de menos de 20 años. Cabe destacar, sin embargo, que este proceso es heterogéneo en la región, debido a que los países se encuentran en diferentes etapas de la transición demográfica aunque, en mayor o menor medida, todos ya la han iniciado. |