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Reporte periódico de avance en el ODM7 en América Latina y el Caribe, 2008
(preliminar)
 

Los cambios expuestos en los indicadores oficiales y complementarios entre 1990 y 2005 respecto del ODM7 muestran un panorama preocupante. En el período de análisis, la mayoría de indicadores oficiales y complementarios del ODM7 latinoamericanos y caribeños muestran un deterioro ambiental importante, tanto en lo que dice relación con el medio natural como en el medio construido.

Todos los países muestran gran heterogeneidad en el comportamiento de sus indicadores, de ahí que es muy importante mantener en consideración el análisis en la escala nacional, lo que se refuerza en el sentido de que las políticas y programas que se trabajen para encauzar en la senda e incluso lograr las metas que se propone el Milenio, serán efectuadas finalmente por los países y sus instituciones. No obstante lo anterior, aunque los países se comportan en grado diferente a la media o a la agregación regional de América Latina y el Caribe, en la mayoría de los casos éstos muestran cambios y tendencias en el mismo sentido que la variable agregada regionalmente.

A continuación se realiza un análisis regional agregado del comportamiento de los indicadores tanto oficiales como complementarios de ODM7, para el período entre 1990 y 2005, habiéndose cumplido un 56% del tiempo que se tiene previsto para el logro de todas las metas de ODM.

Dentro del medio natural latinoamericano y caribeño, resulta especialmente preocupante la pérdida cada vez más rápida de superficie y cobertura de bosque (I7.1) que alcanzó los -8,5% de variación acumulada entre 1990 y 2005, junto con los fenómenos de pérdida de hábitat y disminución de la biodiversidad. Así mismo, la degradación de las tierras continúa siendo muy alta en varios países, alcanzando en forma agregada al 81% del territorio de 19 países.

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Un indicador que muestran cambio positivo respecto de la sostenibilidad ambiental, es el de proporción del territorio cubierto con áreas protegidas con fines de preservación de la biodiversidad (I7.6), que ha incrementado su valor en casi 28% durante el período. No obstante, es importante recordar que el I7.6 no garantiza la protección de los ecosistemas de los países, toda vez que el grado en que efectivamente se logra proteger la biodiversidad en su interior, y la representatividad de biomas y especies en su interior, son elementos que se cuestionan en la potencia de este indicador.
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Otro indicador que muestra un comportamiento positivo es el de intensidad energética del PIB (Ex I27), que ha disminuido en 3,1% acumulado en el período.

Como indicadores complementarios, se observa un aumento sostenido en la intensidad en el consumo de fertilizantes y pesticidas. Por ejemplo, el indicador complementario de intensidad de uso en los fertilizantes, muestra un claro aumento, octuplicándose en la región desde 1962 hasta 2002. Respecto del año 1990 hasta 2002, se tiene un incremento de 60%. La intensidad de uso de los distintos tipos de pesticidas, tales como insecticidas, herbicidas y fungicidas, no ha podido ser calculada en términos regionales por insuficiencia estadística.

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En cuanto a la contaminación con gases de efecto invernadero y adelgazamiento de la capa de ozono estratosférico, se tiene la siguiente situación. Con respecto al indicador de emisión de CO2 per capita (I7.2), se observa un sostenimiento en el nivel de 2,4 en 1990 y 2003 (con un aumento a 3,1 en 2000), mientras el indicador complementario que muestra el aporte de América Latina y el Caribe a las emisiones mundiales continúa siendo muy bajo, pero muestra un leve incremento de 4,6% en 1990 hasta 5,3% en 2002. Respecto del indicador complementario de consumo de CFC (Ex I28b), se observa una disminución equivalente al 141% entre 1990 y 2004, mientras el indicador complementario que muestra el aporte de América Latina y el Caribe a las emisiones mundiales continúa siendo relativamente bajo, pero muestra un incremento desde 11,4% en 1990 hasta 16,1% en 2003.

En el medio construido son elementos centrales los problemas de contaminación del aire y el crecimiento de los asentamientos precarios vulnerables.

En cuanto al uso de combustibles sólidos (Ex I29), se ha recurrido al proxy consumo per capita de biomasa (leña, productos de caña y otros primarios) para la región de América Latina y el Caribe como un todo, este indicador muestra una disminución acumulada de 7,9% en el período 1990 a 2005, pasando de 0,96 a 0,89 toneladas-equivalente de petróleo por habitante, con un claro avance respecto de la sostenibilidad ambiental. El indicador se desglosa subregionalmente como sigue: en la subregión del Caribe se tiene una disminución de 80,5%, y en Centro América se registra una contracción de 16%, ambos en igual período.

El indicador complementario de concentraciones de MP 10 no ha podido ser construido como serie histórica, por lo que no es posible mirar la evolución en el tiempo en forma regional, aunque si existen estadísticas oficiales para mirar el avance en algunos centro urbanos de la región. Sin embargo, con las estadísticas disponibles, se evidencia claramente que varias ciudades en la región exceden su propia norma máxima permitida de concentraciones de MP 10, de acuerdo a las cifras compiladas por OPS.
Respecto del indicador complementario tasa de motorización, se evidencia un claro aumento en el número de automóviles per capita en la región, la cual ha aumentado en un 32% acumulado entre 1990 y 2000, con la consiguiente presión en las emisiones de fuentes móviles.

Respecto a los indicadores potenciales para la meta 9a, introducir las consideraciones de desarrollo sostenible en políticas y programas, no se ha propuesto aún indicadores oficiales y tampoco fue posible construir indicadores complementarios latinoamericanos, principalmente debido a la escasez de series estadísticas oficiales para calcularlos. En el estudio se discuten estos elementos en detalle y se muestran los resultados de estudios piloto de gasto público ambiental respecto del PIB, que aunque no son comparables, muestran valores por debajo del 1% para todos los casos, lo que se considera claramente insuficiente.

En general los indicadores oficiales asociados a la meta 10 que es reducir la proporción de la población que no tiene acceso a agua y saneamiento, muestran una evolución positiva. El indicador de cobertura de agua potable (I7.8), aún y cuando en la desagregación territorial persisten las altas disparidades de cobertura y acceso tanto al agua como al saneamiento al interior de los países latinoamericanos y caribeños. También muestra un cambio positivo los indicadores de cobertura de saneamiento (I7.9), tanto nacional como urbano y rural, pero con un grado de avance menor que los avances registrados en la cobertura de agua.

Respecto de la meta 11 que propone disminuir la cantidad y proporción de personas que viven en tugurios, cuyo análisis regional muestra que el valor del indicador, o sea la proporción de la población que vive en tugurios (I7.10 proxy), muestra un comportamiento positivo, aún y cuando aumentaron en18 millones las personas que viven en tugurios.

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