IV. UNA VISIÓN FUNDACIONAL DE LA CAPACITACIÓN Y LA PARTICIPACIÓN: SAGRÍN S.A.
A fines de 1946 un grupo de
jóvenes aspirantes a empresarios se asociaron con un industrial con trayectoria en el
medio para adquirir la pequeña planta industrial de la F.R.A.L.(Fábrica de Recuperación
de Algodón y Lana). Tres de ellos eran ingenieros químicos y socios en la Fábrica
Nacional de Tiza, "Wilfredo G. Ponce de León & Cía", y los otros dos eran
contadores.(18)
Esa asociación fue de corta duración. Desde 1948, la firma pasó a llamarse Sapriza,
Grundel & Cía. y, en 1952, se fusiona con Wilfredo G. Ponce de León & Cía. En
1957 se transforma en Sociedad Anónima para, en 1979, asumir su actual designación.
Con una dificultosa identificación desde el punto de vista de la rama de actividad, dado
que se afilia tanto a la textil como a la química, hoy SAGRIN S.A. produce
sustancialmente algodón hidrófilo, toallas higiénicas, pañales descartables infantiles
y geriátricos, mantas para relleno de tapicería y comercializa -a partir de licencias de
compañías extranjeras y pago de royalties- múltiples productos en las líneas de
cosméticos, farmacia, plásticos, etc. Así la representación de marcas reconocidas como
NIVEA, ENO, ATRIX, LEUKOPLAST, HANSAPLAST, etc. se asocia a esta empresa nacional que
inició su actividad con una reducida dotación de máquinas de fabricación de guata y
una cardadora para competir en algodón hidrófilo. Este fue su principal producto desde
1950 hasta los mediados de los 70, período en el que operó exclusivamente en el mercado
interno aprovechando su condición casi monopólica en el rubro. Paralelamente, y a partir
de la adquisición de la Fábrica de Tiza que faculta el traslado de la planta a su actual
ubicación, inicia el proceso de adquisición de licencias de compañías extranjeras que
amplió notoriamente el set de productos ofertados e incorporó nuevas áreas a las
actividades empresariales en forma tal que, en el presente, SAGRIN S.A. opera tanto en el
ámbito estrictamente productivo como en el de la comercialización y servicios al cliente
referido a los productos cuya representación detenta.
El esquema asociativo de origen -basado en las relaciones de amistad y de identidades
profesionales- se ha mantenido férreamente y se ha constituido en un estilo singular de
gestión. En efecto, a través de la opción por un plan de "continuidad de la
Dirección" que lleva consigo el reemplazo de los miembros fundadores por sus hijos o
familiares directos, se ha buscado construir una identidad filosófica de la empresa que
-como se observará más adelante- se articula en torno a una concepción de la empresa
como organización económica con fines sociales y a la valorización del conocimiento y
del involucramiento o participación de todos los actores como condición para la
construcción de la identidad comunitaria, la eficiencia y el desarrollo empresarial. En
este marco, se ha previsto la sustitución de "los jóvenes empresarios de 1947"
por sus herederos -reafirmando la significación de los vínculos de carácter personal y
afectivo- pero entrenándolos previamente en forma minuciosa. Esta preparación
complementa los estudios universitarios y de post-grado específicos en el país con la
incorporación temprana en el desempeño de diversos puestos considerados claves para
acceder al conocimiento pleno de la empresa y actividades de entrenamiento técnico en el
exterior (desde visitas a fábricas y proveedores de equipamiento a cursos de
capacitación). Este plan "se viene cumpliendo en forma muy satisfactoria asegurando,
de este modo, que el cambio generacional en la conducción de la empresa (así como su
continuidad filosófica) se realice sin dificultades...".(19)
Durante la década de los 70,
SAGRIN S.A. transitó por un período de privilegización del área de Importación lo que
se tradujo en la intensificación de la adquisición de las licencias ya comentadas. Pero,
a partir de 1985 esta óptica empieza a ser equilibrada, retomando el proceso de paulatina
industrialización con miras hacia la exportación para la región. Para ello se encara la
innovación tecnológica de más de la mitad de la planta de ese entonces. Se adquieren
cardas, equipamiento para el lavadero y para cementar las telas adhesivas, se renueva la
caldera, la pañalera y se actualiza parcialmente la existente, etc. Dicho impulso
innovador en el ámbito tecnológico se apoya y articula con un política de larga data de
innovación en las modalidades organizativas del trabajo y de las relaciones laborales.
La búsqueda de inserción exportadora así iniciada, adquiere un impulso y
sistematización más fuerte en el presente quinquenio con la renovación parcial de
equipamiento en la fábrica preexistente y la adquisición de una nueva planta en la zona
de Peñarol -dirigida sustancialmente a la gran producción de pañales descartables y
toallas higiénicas-, destinada prioritariamente a Brasil. SAGRIN S.A. cuenta ya con un
agente de ventas en dicho país y está preparando, para el próximo año, la apertura de
oficinas y depósitos en Porto Alegre. Mientras en 1990, apenas el 2% de la producción
estaba destinado al mercado externo, en 1997 este guarismo supera el 7%. Este crecimiento
del sesgo exportador ha permitido neutralizar la caída de la venta en plaza -dada la
competencia abierta con productos importados- y, lo que resulta especialmente destacable,
explica la tendencia de crecimiento en su dotación, situación de excepción en un
contexto nacional de clara recesión del empleo industrial.
El nuevo equipamiento fue adquirido en Alemania, pertenece a la última generación de los
destinados a la elaboración de pañales pero no introduce cambios radicales en materia de
proceso productivo. Esta caracterización tecnológica -línea de producción en la que la
innovación está sustancialmente direccionada al incremento de la automatización y a los
controles de tipo microelectrónico en procura de la mejora de calidad y la productividad-
es la que determina la estrategia de formación y reclutamiento de los recursos humanos
requeridos para operar la nueva planta.
Como es habitual en la empresa ante instancias de este tipo se escogió a un directivo, un
ingeniero y un técnico electricista a los que se envió a la sede de la firma fabricante
para que asistieran a todo el proceso de desarmado y embalaje de la maquinaria, en forma
tal de habituarse y conocer en profundidad su operatoria y poder responsabilizarse de la
instalación en el país. Estos tres funcionarios -capacitados directamente en el exterior
por los proveedores- junto a otros cuatro trabajadores con amplia experiencia y
capacitación en el proceso productivo desarrollado en la planta existente, constituyen el
equipo técnico responsable de las instalaciones recientemente adquiridas y de la
capacitación de los nuevos trabajadores para los que se aplicaron los criterios de
reclutamiento y selección vigentes en la Compañía. O sea, no se requirieron perfiles
técnicos diferentes o innovadores sino que la estrategia ha sido la actualización y
perfeccionamiento de las capacidades humanas existentes para resolver el nuevo
emprendimiento.
Igual procedimiento se está aplicando en el ámbito organizacional al poner en marcha un
proceso reingeniería con el objetivo final de postular para obtener la ISO 9000. Dado que
en las actuales circunstancias socioeconómicas, la calidad no sólo es una de las
manifestaciones de las nuevas modalidades organizativas del trabajo sino que se ha
transformado en factor determinante y en una de las herramientas prioritarias para
enfrentar el nuevo patrón de competencia internacional, SAGRIN -que tiene muy claro que
su desafío actual pasa por liderar en calidad y precio el segmento mediano del mercado
afectado fuertemente por la brutal competencia de los importados, especialmente en el
área de pañales- consideró imprescindible complementar los esfuerzos en materia de
tecnológica dura con la revisión organizacional de los sectores de contacto con el
cliente. Así se está encarando la reingeniería de 4 áreas: comercial, logística,
administración y finanzas y producción partiendo de la premisa de que todos y cada uno
de los afectados por las diferentes etapas del proceso, desde el diseño a la
distribución y desde el marketing a la venta, deben participar en este desarrollo. El
camino para la instrumentación de este cambio no difiere del elegido al incorporar nueva
maquinaria: primero, durante el bienio 1995-96, se acudió a la asesoría externa para
obtener un diagnóstico en profundidad y, posteriormente, se constituyó un equipo,
integrado por personal de nivel intermedio y operativo de las secciones comprometidas que
es el responsable -apoyado en una capacitación intensiva con fuerte base informática- de
analizar en forma rigurosa cada instancia de los procesos laborales para proponer los
cambios que permitan pasar de una actitud de control de la calidad del producto a la
calidad del proceso. Ello exige el compromiso activo con el cambio de toda la
organización y de ahí la importancia de potenciar las capacidades y calificaciones
disponibles en la misma.
Esta estrategia resulta factible y exitosa no sólo por el carácter gradualista de los
proceso de innovación sino, fundamentalmente, por la anticipada opción por una
"dirección participativa" realizada por SAGRIN y por la apuesta a un programa
continuo de capacitación concebido como fuente de motivación y de involucramiento de los
trabajadores. Es precisamente por la singularidad de este modelo de cooperación creativa
que esta empresa ha sido incluida en el presente estudio.
C. FILOSOFÍA EMPRESARIAL Y RELACIONES LABORALES
En la actual coyuntura, la
demanda a los trabajadores de una mayor participación, autonomía y creatividad así como
la disposición empresaria para instrumentar una mejor y más flexible comunicación entre
los diferentes niveles jerárquicos adquiere casi carácter de dogma pero, en 1973, fecha
en la que SAGRIN S.A. llega a un acuerdo con sus trabajadores para implementar un Plan de
Participación, no sólo constituía una alternativa estratégica de excepción sino que
despertaba dudas y suspicacias respecto a sus resultados y sostenibilidad.
La propuesta, en ese entonces, era explicable por la articulación entre un equipo
directivo convencido de la ecuación "producción=bienestar" y un área de
Relaciones Laborales moderna y altamente profesionalizada, a cuyo frente se encontraba y
se encuentra un especialista en la temática, con sólida formación.
Uno de los socios fundadores(20) explicitaba el primer factor en su discurso, pronunciado
con motivo de la conmemoración de los 40 años de la Compañía, al establecer que:
"(una empresa) es una institución formada por hombres organizados, que aportan
capital y que aportan trabajo cuyo fin es: producción de bienes y servicios que
satisfagan necesidades humanas al menor costo económico posible y al menor costo social
posible... Esta dirección cree en la participación... La dirección participativa es una
forma más eficiente de manejar una empresa, tanto del punto de vista económico como del
punto de vista humano. Fundamentalmente porque pone a "trabajar" la mente de
todos lo que forman la empresa (lo que en general no sucede o sucede en mínima parte, lo
que es un desperdicio imperdonable, o sea, implica una tremenda ineficiencia)... Al poner
a trabajar las mentes, mejoramos la eficiencia económica pero también la eficiencia del
punto de vista humano, porque los hombres se sienten más realizados cuando aportan todo
de lo que son capaces y no solamente el esfuerzo físico, en lo que, por otra parte,
pueden ser sustituidos ventajosamente por máquinas. " (1986).
También la conceptualización del área de Relaciones Laborales era precisada en dicha
oportunidad:
"La política laboral está integrada en el enfoque general de dirección y no es de
ahora, sino que hay una historia y una tradición... La Dirección cree que el personal,
todo el personal, forma parte de la Empresa... Es por esto que, para esta Dirección, las
relaciones laborales son tan importantes y se manejan al más alto nivel de la
Organización".
A su vez, el Gerente de Personal interpreta este mandato cuando plantea: "Como
responsables del capital humano sabemos que no habrá crecimiento ni éxito empresarial
sin el crecimiento, el desarrollo, la capacitación permanente y el éxito de su gente.
Esto exige estimular su potencialidad y su entusiasmo, valorando su aporte como
fundamental".
La conjunción de estos dos factores definió, por tanto, un proceso de modernización
coherente y planificado que, reiteramos, aún en el inicio de los 90 mantenía una
representación minoritaria en el universo industrial nacional y que encontró su
concretización en el ya citado Plan de Participación. Esta modalidad organizacional no
sólo mostró su carácter anticipatorio (en el país) con relación a los lineamientos
actualmente en expansión sino su pertinencia y correlación con la lógica de acción
empresarial
El Plan de Participación fue acordado con el sindicato de trabajadores y sus objetivos
fueron:
1) asegurar la supervivencia dinámica de la empresa;
2) lograr una mayor participación activa y constante del personal;
3) posibilitar una participación en los resultados económicos de la empresa
4) mejorar las condiciones de trabajo.
Se desarrolló en tres etapas comenzando, en 1973 como ya se indicó, con la
participación funcional destinada a estimular el involucramiento de los trabajadores en
la organización y planificación del trabajo y en el control de la calidad. Este
ejercicio continúa sin interrupciones hasta el presente y se organiza a nivel de cada una
de las secciones que se constituyen como grupos primarios que viven la participación y
hacen llegar sus sugerencias, a través de su delegado, al Comité de Participación que,
actualmente, está integrado por dos representantes de la línea de envasados, un auxiliar
de recursos humanos, una tramitadora, una Asistente social, un Ingeniero y el Gerente de
Recursos Humanos en representación del Directorio.
La segunda etapa, implementada en 1976, estuvo destinada a la organización de la
participación en el área social. La metodología es de autogestión y se desarrolla
mediante la instalación de comisiones, coordinadas por el área de Recursos Humanos e
integradas por dos operarios, dos administrativos y un directivo. Los trabajadores aportan
su tiempo y dedicación y la empresa la infraestructura así como asistencia
administrativa y técnica. Esta modalidad ha permitido ofrecer, entre otros, los
siguientes servicios:
Comedor y cafetería
Biblioteca
Fondo de Ahorro y Crédito (que ya tiene características de pequeño banco con estatuto propio y cinco líneas de crédito que cubren las necesidades básicas y prioritarias de los trabajadores, tales como vivienda, equipamiento del hogar, emergencias, etc.)
Seguridad social
Cooperativa de consumo
Servicio de atención preventiva de la salud, óptica, Banco de sangre
Deportes y recreación
Por último, a partir de 1977, se
encaró la participación económica con la finalidad de distribuir parte de la utilidad
empresarial como premio anual. Se elaboró una escala que permitió la distribución de
hasta el 20% de las utilidades, cuando éstas superaban el 14%. La actual coyuntura
económica ha dejado sin efecto este tipo de participación aunque el directorio sigue
informando de manera plena de los resultados del ejercicio, comparándolo con los
anteriores y utilizando este espacio como modalidad de capacitación interna, puesto que
en él se comparten y discuten los planes de desarrollo, los lineamientos en materia de
personal y capacitación, etc.
En la actualidad, se está encarando una revisión del plan de capacitación a los efectos
de intensificar la participación en la gestión empresarial propiamente dicha puesto que
aún no hay intervención de los trabajadores en la planificación estratégica.
Esta modalidad organizativa se ha sostenido y, de acuerdo a las definiciones vigentes en
la empresa, seguirá haciéndolo en el futuro, en una política de empleo, diseñada con
el sindicato, que es la responsable del perfil funcional vigente y, por ende, de la
determinación de las competencias comportamentales y herramentales acordes con el nivel
tecnológico y organizacional buscado.
D. LA GESTIÓN DEL CAPITAL HUMANO
El primer testimonio de dicha
política de empleo se recoge en el análisis estadístico de la dotación. Actualmente
SAGRIN S.A. cuenta con 200 trabajadores de los cuales 158 corresponden a la planta
histórica. El rasgo distintivo de la misma es su crecimiento leve pero sostenido. Dicho
crecimiento se compuso del logrado en la planta histórica (aproximadamente un 8%) más el
correspondiente a la apertura de la nueva con lo que se obtiene, en la década 1988-1997,
un guarismo del 25%. que es decididamente alto en un contexto industrial de marcada
tendencia recesiva.
El segundo es la estabilidad de la estructura ocupacional que también constituye un
elemento claramente diferenciador con relación a los actuales procesos de reestructura.
Esta estabilidad también se registra en la escasa rotatividad de la dotación: casi el
60% de sus trabajadores tienen más de 10 años de antigüedad y más de 36 años de edad.
La tercera caracterización refiere al perfil formativo. El nivel educativo mínimo en la
empresa es secundaria incompleta con una representación porcentual muy baja, concentrada
en trabajadores mayores de 35 años lo que es indicativo de una exigencia alta para la
cobertura del sistema educativo correspondiente a esas franjas etarias. El análisis del
personal menor de 35 años testimonia los requerimientos actuales para las distintas
categorías ocupacionales: ciclo básico completo para obreros no calificados; formación
técnico-profesional (UTU) de segundo nivel, mayoritariamente cursos técnicos en
Mecánica y Electricidad para los calificados, secundaria completa para supervisores y
administrativos y universitaria completa cuando se trata de puestos de jefatura o
gerenciales. En situación de ingreso, a estos niveles de la educación formal se le
adicionan conocimientos informáticos los que, para el personal histórico, han sido
aportados mediante capacitación interna, tal como se observará posteriormente.
Estas características resultan de los procedimientos de reclutamiento y de desarrollo de
carrera instrumentados los que, a su vez, son los elementos constitutivos de la política
de empleo que reflejan. En 1986, la Dirección y el Sindicato Único de Trabajadores
"en el marco de sus relaciones normales y basados en la filosofía participativa
establecida en la Empresa" acordaron dichos procedimientos los cuales, con ajustes,
siguen vigentes hasta el presente.
El ingreso a la empresa se produce mayoritariamente a través de los puestos iniciales
agrupados en cuatro categorías: cadetes, obreros no calificados, promotores de ventas y
cargos técnicos o especializados.
El reclutamiento de nuevos trabajadores se realiza entre aspirantes presentados y
recomendados por la dirección o por los integrantes del personal y que sean vecinos de la
zona. Esta modalidad -reconfirmada en oportunidad de los ingresos masivos para la nueva
planta- pone de manifiesto la importancia que se le da al aval y al conocimiento personal,
así como a la búsqueda de una inserción fuerte a nivel comunitario que garantice el
compromiso y la identidad trabajador-empresa, ilustrando de forma significativa la
concepción social de empresa que define a SAGRIN.
Ahora bien, si el proceso de reclutamiento y selección se limitara a estos requisitos de
inicio, la empresa debería ser rotulada como de comportamiento familístico en materia de
política de personal. Sin embargo, se inscribe en la categorización opuesta dado que ha
logrado, en forma inteligente, conjugar e integrar la valorización de lo comportamental y
actitudinal con la instrumentación de procedimientos de selección rigurosos.
Dichos procedimientos apelan a los siguientes instrumentos:
1) descripción de tareas y definición de perfiles acordes: existe un plan de
revisión anual de tareas con participación activa del sindicato que determina los
estándares básicos de eficiencia y rendimiento así como el grado de responsabilidad en
la producción de la calidad que corresponde a cada categoría, ajustándolos de acuerdo a
la evolución tecnológica. Con independencia de los requisitos de habilidades y destrezas
específicas se valoran especialmente las competencias comportamentales a través de la
adaptación al grupo, la actitud ante las relaciones interpersonales y la disponibilidad
para la capacitación y actualización permanente;
2) aplicación de técnicas objetivas de selección: son realizadas por empresas
especializadas incluyendo pruebas de aptitud y manualidad, exámenes psicotécnicos,
grafológicos y médicos así como informe de antecedentes laborales;
3) contrato a prueba con definición precisa de los criterios (rendimiento,
adaptación, obediencia, asiduidad y puntualidad, responsabilidad, relaciones
interpersonales, lealtad y fidelidad) y las expectativas de actuación que se tendrán en
cuenta al evaluar el desempeño alcanzado durante dicho período.
La conjunción de reclutamiento restrictivo y personalizado con selección tecnificada y
objetiva define un elevado nivel de planificación y modernización en la gestión de la
fuerza de trabajo cuya singularidad radica en el hecho de ser el resultado de un acuerdo
específico con el sindicato y de la coherencia y articulación que presenta con la
filosofía empresarial. A su vez, también confirma el esfuerzo por sincerar la
comunicación determinando con claridad lo que se espera de cada trabajador, puntualizando
los alcances del mutuo compromiso, contraído en el momento mismo del ingreso.
Esta rigurosidad en la elección del nuevo trabajador se corresponde con una estrategia de
desarrollo funcional igualmente precisa: la promoción mediante concurso el cual se rige
por una normativa específica que establece una antigüedad empresarial mínima de dos
años y evaluación de desempeño satisfactoria para ser habilitado como postulante, el
que a su vez, "tendrá que cumplir con los requisitos mínimos de instrucción y con
las demás exigencias técnicas, de personalidad, etc. detalladas tanto en la descripción
tipo del cargo como en el propio llamado interno". Una vez finalizadas las pruebas y
en disponibilidad de los informes, la Dirección empresarial retiene el poder decisorio
entre los mejores candidatos para lo que apela a los antecedentes de actuación y recién,
en situación de empate, resultará obligatoria la consideración de la antigüedad. Este
mecanismo sin duda difiere bastante de la práctica usual en las empresas nacionales de
promoción directa o por mera antigüedad.
La normativa para las promociones internas, que constituye la otra pieza clave de la
política de empleo, se ha sometido a periódicas revisiones desde su implementación en
1976. Así, durante mucho tiempo, las promociones fueron cubiertas exclusivamente mediante
concurso interno pero, en la actualidad y salvo para las categorías de peones y
promotores, se realiza llamado mixto por lo que el mejor de adentro debe competir con el
mejor aspirante externo, transformándose en otro elemento modal de motivación para la
formación permanente.
Todo lo expuesto conduce, de
manera natural, a poner en evidencia el rol fundacional que SAGRIN ha concedido a la
formación y capacitación de su gente, en el entendido además que esa es una de las
funciones sociales más importantes que la empresa puede desarrollar y la que le aporta
mayores beneficios porque asegura una mayor y más eficiente utilización de los recursos
físicos.
"Somos conscientes que lo único que nos puede salvar es el conocimiento y el
involucramiento de nuestra gente en la marcha del negocio. Nuestra fortaleza es la
motivación de nuestros trabajadores para aprender en forma permanente" (Gerente de
Personal).
Esta convicción es la que se traduce en su política de capacitación, que se caracteriza
por su amplitud temática y por la valorización que otorga a la actitud y disposición
para la incorporación de conocimientos con independencia de su aplicación estricta e
inmediata a la actividad empresarial. El objetivo último es el incremento del nivel
formativo promedio y, por ende, el ascenso general de la estructura de calificaciones, lo
que es condición de existencia en una organización que paulatinamente va eliminando las
tareas estrictamente repetitivas y, por ende, descalificadas y apuesta a la participación
y al involucramiento. El enunciado de base es que la "sociedad del conocimiento y la
empresa flexible" requieren cada vez más de la educación de todos para poder
cambiar la naturaleza de la distribución y apropiación del saber en la esfera laboral y
evitar reproducir la polarización y apropiación del conocimiento por unos pocos que ha
caracterizado a la empresa tradicional.
Un primer testimonio de esta conceptualización la aporta la instrumentación, en 1992,
del "Año de la capacitación en SAGRIN" en el que se ofreció a todo el
personal el financiamiento pleno de una acción de capacitación que podía ser libremente
elegida. La única condición para dicho financiamiento era la aprobación del curso
elegido. Las temáticas por las que optaron los trabajadores fueron bien diversas
-Enfermería, Cocina, Repostería, Dibujo técnico, Diseño gráfico por computadora,
Contabilidad, mayores niveles de especialización en Informática e Idiomas, post-grados
en Consultoría de Empresa, en Marketing etc.- pero la adhesión fue total y su
aplicabilidad terminó siendo muy alta dado que también en amplio el espectro de
actividades sociales y comunitarias que se desarrollan en la Compañía.
Otra manifestación de la referida conceptualización es la intensidad de los vínculos
que SAGRIN tiene con las instituciones educativas nacionales. Empezando por la UTU zonal a
la que acuden periódicamente en búsqueda de aspirantes, siguiendo por los acuerdos de
pasantías y contrataciones de becarios con el Instituto Nacional de la Juventud y el
Instituto Kolping y continuando con el relacionamiento con el Instituto Tecnológico ORT,
la Universidad Católica del Uruguay y la Universidad de la República. Con este nivel, se
interactúa recibiendo y brindando asesoramiento e intercambio de experiencias. Por parte
de las instituciones, obviamente, el apoyo es en primer lugar a nivel formativo del
personal directivo y técnico y, eventualmente, en las actividades diagnósticas y de
planificación. Por su lado, SAGRIN colabora y participa en las tareas de investigación y
docencia encaradas por aquéllas y recibiendo de manera sistemática pasantes.
Un tercer indicador, de índole más objetiva, de la significación otorgada a la
formación es la inversión. En 1996 ésta alcanzó al 1.5% de la nómina salarial lo que
ubica a la empresa en los valores promedio de los países desarrollados.
1. La detección de las necesidades
La instrumentación de la capacitación está a cargo de la Gerencia de Personal que confecciona el Plan Anual a partir de la detección de necesidades realizada en forma conjunta con la línea y de la consideración de las ofertas del medio. Estas son comunicadas por circular a todo el personal que puede postularse para su realización. Con la información recogida por ambas vías se confecciona el Plan Anual.
2. Las temáticas: sus destinatarios y su modalidad organizativa
La atención de necesidades
específicas se resuelve por cursos internos a medida, los que sólo excepcionalmente se
realizan en horario de trabajo en el entendido que la inversión en tiempo es la
contraparte que debe poner el trabajador. Entre éstos se destacan las acciones para
promotores, asistentes de venta, viajantes y vendedores que periódicamente están siendo
actualizados sobre nuevos productos y técnicas de marketing.
También se atiende con cursos internos la capacitación masiva en informática y en
idiomas. En la actualidad funcionan 3 grupos de inglés, cada uno de 20 personas y 2 de
portugués (inicial y avanzado) y la asistencia a estas dos actividades está abierta a la
totalidad del personal.
Las prioridades temáticas en el bienio en curso están dirigidas a fortalecer las áreas
de Servicio al Cliente, cuyo proceso de reingeniería está en marcha, y a la preparación
de toda la Compañía en los procesos de calidad total que le permitan obtener la
certificación del Instituto Uruguayo de Normas Técnicas. En esta línea se está
trabajando a dos vías: incrementando la realización de actividades culturales y de
participación crítica de todo el personal y fortaleciendo -en el cuerpo directivo y
técnico- su formación en alta dirección, liderazgo basado en principios, etc.