VI. EL APRENDIZAJE
En casi todos los países de la
región se está intentando implementar formas de capacitación que reemplacen tanto la
formación técnica escolar como la capacitación para el trabajo por medio de sistemas de
aprendizaje o de alternacia, inspirados por el sistema dual de Alemania, implementado
también con éxito en Suiza y Austria. En estos sistemas se trata de establecer una
relación permanente entre las empresas y la capacitación, no sólo en el nivel de la
gestión de la formación, como lo han hecho algunos institutos de formación profesional
desde al menos la década de los cincuenta, sino también y sobre todo en la práctica
pedagógica misma. Vale decir los talleres y lugares de práctica más importantes son las
industrias mismas.
Aun cuando la relación empresa institución educativa esta al centro de la concepción de
altemancia de la formación es un problema más amplio que el que plantea la organización
de un sistema de educación dual. Otras sectores de la formación para el trabajo como son
la educación escolar técnica profesional y la capacitación para el trabajo productivo
también precisan establecer relaciones permanentes con la producción. Ninguna de ellas
ha logrado en la región una colaboración efectiva entre ambas, aun cuando todos los
análisis y propuestas de política asocian las deficiencias de los sistemas de formación
a la falta de relación con las unidades productivas. Ha habido diversos intentos, hasta
ahora con resultados variables, de conseguir tal colaboración estrecha pero ninguno de
ellos ha entregado soluciones de aplicación masiva o que pudieran ser aprovechados por la
educación dual. Pareciera que las asociaciones existentes se han producido en condiciones
de excepción. Resolver esto es el desafío más importante de cualquier modalidad de
capacitación en la actualidad y en particular de los sistemas de alternancia.
No existen en la actualidad incentivos efectivos para que las empresas participan de la
planificación, ejecución y evaluación de los programas de capacitación, la cuestión
es como hacer que las empresas lleguen a interesarse por capacitar teniendo en cuenta que
ningún país de América Latina tiene la tradición de capacitación o de concertación
social que existe en Alemania. Detrás de este problema hay uno de incentivos. Es un
desafío encontrarlos. Uno de ellos tiene que ver con el financiamiento de esta forma de
capacitación, los costos que esto significa para las empresas es siempre un desincentivo
a participar en el sistema.
Es todavía muy prematuro para hacer un juicios definitivo de estas experiencias. En la
etapa experimental en que están se han mostrado exitosas, pero cuentan con un fuerte
apoyo de la ayuda internacional, en especial de Alemania.
Las experiencias duales o de alternancia son de particular interés para las pequeñas
empresas porque es una modalidad que esta asociada con ciertas formas de organización de
la producción y con ciertas funciones de producción. No cualquier empresa es apta para
participar en esta modalidad de capacitación. La formación dual puede ser implantada en
empresas que se encuentran en los dos extremos tecnológicos, es decir en empresas que
trabajan con tecnologías a baja intensidad del capital y con fuerza de trabajo calificada
o en empresas con una intensidad muy alta pero al mismo tiempo con una organización
flexible. Las empresas con intensidad media a alta y dominadas por tecnologías con gran
especialización de tareas y organización poco flexible no son aptas para la formación
dual. Ejemplo de estas son las industrias textiles y de ropa no robotizadas, algunas de
alimentos, las metal mecánicas y automotrices con líneas continuas de producción, es
decir las empresas creadas y las tecnologías introducidas durante el período de
sustitución de importaciones. Una buena parte del sector industrial, empresas medianas y
grandes, todavía emplean estas tecnologías. Por eso la formación dual se vincula más
efectivamente con empresas artesanales, es decir aquellas donde existe una fuerte
relación maestro aprendiz, y empresas medianas o grandes con una organización flexible.
Las modalidades en tomo a las que se están haciendo estas consideraciones, educación
dual, institutos de formación profesional, educación técnica etc. son aquellas que son
susceptibles de ser desarrollados y/o modificadas por un mercado de la formación y por
políticas estatales y su alcance en la actualidad es restringido: sólo una parte de las
empresas y proporcionalmente una proporción menor de las pequeñas empresas y de los
trabajadores en este sector se benefician de ellos. Esto no significa que las empresas y
los trabajadores que están fuera de este sistema no capaciten. La cuestión es saber como
lo hacen y evaluar la efectividad de ello. Hay empresas grandes que entrenan aun cuando
corren el riesgo de perder trabajadores entrenados y tratando que lo trabajadores
contribuyan a pagar los costos de capacitación por medio de una rebaja de salarios. No
hay información sistemática disponible sobre las modalidades de capacitación en las
empresas pequeñas, al margen del mercado de la formación. El supuesto que capacitan es
sostenible en evidencias dispersas pero insuficientes como para hacer consideraciones más
generales.
Las características del entrenamiento en el lugar de trabajo de estas empresas, vale
decir duración, costos, cantidad de aprendices, formas implícitas de certificación,
oportunidad, recurrencia, etc., varían de acuerdo a la rama en que se encuentran, al
tamaño que tienen y al nivel tecnológico que han alcanzado. Los supervisores juegan un
papel central en estos procesos, especialmente con los trabajadores nuevos.
El conocimiento detallado de lo que ocurre aquí y la difusión de este conocimiento puede
ser una fuente útil para la elaboración de estrategias de alcance más general. No cabe
duda que es necesario hacer detalladas investigaciones sobre este tema en las pequeñas
empresas de la región.