VII. CONSIDERACIONES PARA FORMULAR POLÍTICAS
a) Aumentar el gasto es una estrategia insuficiente
Principalmente porque ningún
aumento de] gasto en capacitación que esté dentro de las disponibilidades financieras
actuales de los países de la región, alcanza para satisfacer la demanda real por
capacitación que tienen las pequeñas empresas. ni aún cuando se destinara todo el gasto
en capacitación a las empresas de menos de cincuenta trabajadores.
Si los recursos para capacitación . públicos y privados. no alcanzan para atender a toda
la población Y a todas las empresas necesitadas hay que buscar una forma de
distribuirlos. El mercado no parece ser el mecanismo más eficiente para distribuir
recursos en esta área por las siguientes razones:
La demanda por cualquier tipo de formación es muy elástica, tiende a aumentar más
rápidamente que la oferta, afectando inmediatamente la calidad del servicio. Además,
dadas las características del "bien formación". que es al mismo tiempo un
producto de consumo y una inversión, su demanda no está regulada por los mecanismos de
mercado.
La formación es un bien tan complejo que se puede hablar de varios bienes distintos con
elasticidades de la demanda asociadas con los distintos niveles y "productos"
que ofrece. Incluso en el interior de cada uno de los productos que ofrece hay diversos
bienes afectando la elasticidad de la demanda. Los Institutos de Formación Profesional,
por ejemplo, ofrecen un producto principal que es la capacitación propiamente tal y una
serie de subproductos, como son conocimientos, prestigio, acceso a otros niveles
educativos, acceso a determinados tipos de empleo etc., que a menudo aparecen tanto o mas
deseables qué la formación misma. La oferta es mucho más inelástica y los intentos de
regular oferta y demanda por medio de mecanismos de mercado no han tenido los resultados
esperados.
El gasto público en capacitación parece no ser eficiente, por diversas razones. Razones
de orden general son que los sistemas de capacitación raramente aseguran acceso al
mercado del empleo, son relativamente onerosos, muchas veces no tienen en cuenta la
heterogeneidad de la industria yendo su oferta en desmedro de los sectores más modernos.
A esto hay que agregar razones que afectan especialmente a la pequeña empresa. como son
el costo; exigencias de dedicación que significan o una sobre carga de trabajo o ausencia
de las labores productivas de los trabajadores en proceso de formación. v que, a
diferencia de las grandes difícilmente pueden permitirse las empresas pequeñas -. los
mecanismos de reclutamiento de las, pequeñas empresas que no tienen en cuenta la
calificación entregada por los organismos deformación profesional. Paradójicamente, a
pesar de eso no hay oposición al aumento del gasto en este sector. En todos los países
se hacen declaraciones y promesas de aumentar este gasto, que no son cuestionadas porque
hay consenso en tomo a las bondades de la formación profesional y porque hay
reconocimiento que existen fallas de mercado en relación con la capacitación, lo que
dificulta una mayor intervención privada y ejerce demandas sobre el sector público.
La inadecuación de los programas públicos de capacitación es un fenómeno también
perceptible en los países de la OECD, según informa "The Economist" del 6 de
Abril de 1996. Una serie de estudios muestran que casi ninguno de los programas de
formación financiados por los gobiernos cumple con los objetivos de mejorar productividad
o de creación de empleo.
Es necesario definir prioridades para el gasto público, las que pueden ser realizadas por
las instituciones a cargo de la distribución de estos recursos o por los usuarios de
estos servicios, o por una combinación de ambas. En el caso de poner el acento sobre los
usuarios conviene, al mismo tiempo, incentivar y crear las condiciones para el gasto
individual de las personas en proceso de capacitación. Tanto en lo que se refiere a la
generación de recursos como a la gestión del aporte estatal. El gasto individual y la
gestión de recursos estatales puede ser más efectivo que los sistemas actuales de gasto
y gestión.
De ahí que sea conveniente buscar otras definiciones que orienten los recursos privados,
cuando estos tengan destinos alternativos y que determinen hacia donde debe ir la
inversión pública. Soluciones mixtas como es la franquicia tributario introducida en
varios países de la región, que permite deducir de impuestos el gasto que las empresas
hagan en capacitación. hasta un total equivalente al 1 o 2% de la nómina, no se han
mostrado muy efectivas. Menos aún para las pequeñas empresas. Las razones que más
frecuentemente aducen empresarios para no usarla son que el monto disponible es muy bajo,
insuficiente para pagar los cursos ofrecidos por las agencias de capacitación
obligándolos a hacer un aporte complementario que consideran elevado, y la falta de
pertinencia de los programas de formación.
En cualquier caso si lo que interesa es la productividad conviene colocar este como el
criterio principal. Desde este punto de vista tres tipos de pequeñas empresas merecen una
atención prioritaria:
i) Las empresas en sectores o ramas que han mostrado ser más productivas (que las
pequeñas empresas ubicadas en ramas o sectores menos productivos, o que las empresas
medianas o grandes en la misma rama) (6).
ii) Las empresas amenazadas de perder productividad. Se trata de empresas que han sido
productivas en el pasado pero que arriesgan perderla porque están empezando a atrasarse
en el proceso de innovación tecnológica. La capacitación debería estar irunersa en una
estrategia general de mantenerlas en la delantera tecnológica, luego debe complementar
planes de inversión que signifiquen innovaciones tecnológicas. Interesa este grupo de
empresas porque ya han demostrado una capacidad de ser productivas, lo que implica una
acumulación de conocimientos técnicos y capacidad de gestión que es un capital social
que hay que preservar.
iií) Empresas ubicadas en sectores potencialmente productivos. Especial atención merecen
empresas pequeñas que tienen escalonamientos horizontales y verticales, entre las que
habría que destacar las que formen parte de "clusters". dado que en la región
parece ser una alternativa interesante de desarrollo los clusters en torno a los recursos
naturales.
b) Tecnologías de capacitación adecuadas
i) La magnitud y la composición de
los problemas en los distintos países hace que las estrategias efectivas sean diferentes.
La escala de las necesidades de capacitación en Brasil o México, por ejemplo, es
completamente diferente de la de Chile o Bolivia. Los dos primeros por un mayor desarrollo
relativo de la pequeña empresa industrial, una mayor dispersión geográfica y una mayor
población demandan soluciones de corte diferente de las pequeñas empresas de otros
países más pequeños. Sin embargo, las estrategias que se han seguido en Brasil,
Colombia, Venezuela, Argentina etc., países con sectores de pequeñas industrias de
diferente tamaño, han estado centradas en Institutos de Formación Profesional. La
principal característica de estos es la de ofrecer capacitación estructurado en tomo a
oficios y a descripciones de tareas. Este puede ser un método efectivo cuando se reúnen
dos condiciones, la primera que el organismo capacitador mantenga una relación permanente
con las empresas beneficiarias para la selección de los trabajadores que van a ser
capacitados y durante la formulación de los planes de estudio; y que haya seguimiento
permanente de las personas formadas. Ahora bien, esto es posible en la región sólo
cuando las empresas beneficiarias de la capacitación son pocas y son accesibles; por otra
parte también los organismos capacitadores deben ser flexibles para ir adecuando su
oferta a condiciones cambiantes. Ninguna de estas condiciones las reúnen organismos como
el SENAI, SENATI, CONET, etc. Organismos de esta naturaleza serían efectivos sólo si
estuvieran muy descentralizados y en permanente contacto con las empresas.
ii) La relación empresa institución educativa es un problema más amplio que el que
plantea la organización de un sistema de educación dual . Otras sectores de la
formación para el trabajo como son la educación escolar técnica profesional y la
capacitación para el trabajo productivo también precisan establecer relaciones
permanentes con la producción. Ninguna de ellas ha logrado en la región una
colaboración efectiva entre ambas, aun cuando todos los análisis y propuestas de
política asocian las deficiencias de los sistemas de formación a la falta de relación
con las unidades productivas. Ha habido diversos intentos, hasta ahora con resultados
variables, de conseguir tal colaboración estrecha pero ninguno de ellos ha entregado
soluciones de aplicación masiva o que pudieran ser aprovechados por la formación
profesional. Pareciera que las asociaciones existentes entre las empresas y el sistema de
educación se han producido en condiciones de excepción, aún cuando, al igual que en
Alemania, Suiza y Austria, los resultados de asociación son mejores cuando se hacen con
pequeñas y medianas empresas que con grandes. Resolver esto es el desafío más
importante de cualquier modalidad de capacitación en la actualidad y en particular de los
sistemas de altemancia.
iii) Cada sistema de formación profesional esta asociado con ciertas formas de
organización de la producción y con ciertas funciones de producción. No cualquier
empresa es apta para participar en cualquier modalidad de capacitación. La formación
dual, por. ejemplo, puede ser implantada en empresas que se encuentran en los dos extremos
tecnológicos, es decir en empresas que trabajan con tecnologías a baja intensidad del
capital y con fuerza de trabajo calificada o en empresas con una intensidad muy alta pero
al mismo tiempo con una organización flexible. Por eso las modalidades de altemancia se
vinculan más efectivamente con empresas artesanales, es decir aquellas donde existe una
fuerte relación maestro aprendiz, y empresas medianas o grandes con diversidad de
funciones y trabajo en equipo que requiera capacidades de adaptación. Las empresas con
intensidad media a alta y dominadas por tecnologías con gran especialización de tareas y
organización poco flexible no son aptas para la formación dual. Ejemplo de estas son las
industrias textiles y de ropa no robotizadas, algunas de alimentos, las metal mecánicas
con líneas continuas de producción, es decir las empresas creadas y las tecnologías
introducidas durante el período de sustitución de importaciones. Una buena parte del
sector industrial, en especial empresas medianas y grandes, todavía emplean estas
tecnologías.
iv) Hay que tener en cuenta que en la región el sistema productivo es muy heterogéneo.
Coexisten empresas medianas y pequeñas con una estructura artesanal de producción, con
empresas medianas y grandes, tecnológicamente atrasadas y rígidas con empresas modernas
de todos los tamaños con una organización flexible. Pero también es posible constatar
una heterogeneidad en el interior de algunas empresas, donde conviven divisiones muy
avanzadas tecnológicamente con otras muy atrasadas. En general los procesos de
modernización tecnológica, en las empresas medianas y grandes, comienzan en la gestión,
especialmente la gestión financiera, la sigue la administración y en último lugar viene
la producción. Las razones de este orden son complejas y no corresponde analizarlas
aquí, pero si es conveniente tenerlas en cuenta al planificar acciones de formación
profesional. No es raro encontrar empresas capaces de formar buenos cuadros
administrativos e incapaces de calificar adecuadamente trabajadores para la producción.
v) En cualquier caso la colaboración producción-educación supone que las empresas
mismas, o las corporaciones empresariales, tomen iniciativas en esta materia o que sean
incluidos desde el inicio en la formulación e implementación de políticas de
capacitación por los organismos coordinadores. También los ministerios de economía o
del trabajo deben tener injerencia directa cuando se trate de formular políticas.
No existen en la actualidad incentivos efectivos para que las empresas participan de la
planificación, ejecución y evaluación de los programas de capacitación, la cuestión
es como hacer que las empresas lleguen a interesarse por capacitar teniendo en cuenta que
ningún país de América Latina tiene la tradición de capacitación o de concertación
social que existe en Alemania. Detrás de este problema hay uno de incentivos. Es un
desafío encontrarlos. Uno de ellos tiene que ver con el financiamiento de esta forma de
capacitación, los costos que esto significa para las empresas es siempre un desincentivo
a participar en el sistema.
vi) Uno de los ejes de estas nuevas tecnologías de capacitación es la organización
industrial, vale decir la producción en gran escala de materiales de capacitación para
que sean autoadministrados por las personas en proceso de formación.
Dadas la situación financiera de la región, las tendencias de reestructuración y
experiencias en otros sectores parece posible y necesario pensar en soluciones radicales
para el financiamiento de la formación, tan radicales como las que están experimentando
algunos sistemas de la salud o los fondos de retiro. Hay al menos tres ítems financiero
contables decisivos: Los Maestros-Docentes, Salarios de los aprendices y Costos de
infraestructura en el trabajo. Muchas acciones de formación de recursos humanos en la
región han sido organizadas por los sistemas de educación y por los de capacitación,
vale decir ha sido el sector educación quien ha tomado la iniciativa produciendo la
figura del "estudiante en proceso de aprendizaje". Quizás convendría elaborar
estrategias que se inicien en las empresas productivas en tomo a "aprendices en
proceso de educarse". Con otras palabras se trataría de concebir el proceso de
formación iniciándose en el puesto de trabajo y la capacitación como una respuesta a
las demandas de la actividad productiva.
c) La inserción ocupacional de los euresados
En general se plantea la cuestión
de la inserción los egresados de la formación profesional en relación con sistemas de
formación que tienen características similares a los sistemas de educación escolar,
vale decir estructurados desde su propia oferta. Esta es una pregunta menos relevante en
el caso de una educación desde el aprendizaje, es decir desde la producción. Se
trataría de una educación para jóvenes y adultos jóvenes que ya están empleados. El
problema que se plantea es buscar incentivos para que ellos quieran pasar por un período
de aprendizaje con estas características.
Todas las innovaciones de la formación de recursos humanos y de la capacitación para
jóvenes, como son las escuelas técnicas, la formación dual, y una parte importante de
los Institutos de formación profesional no van a afectar a los trabajadores que están
actualmente incorporados a tareas productivas en la industria. Estos quedarán fuera de
cualquier mejoramiento en estas áreas. Es muy probable que más del 80% de las personas
que actualmente trabajan estén todavía trabajando en diez años más, que al menos 60%
lo estén en 20 años y que más de la mitad de la fuerza de trabajo actual esté todavía
trabajando en 30 años más. A este contingente hay que sumar todos los jóvenes que
están incorporándose hoy día y los que se incorporarán en los próximos años sin
haberse beneficiado de eventuales progresos de la formación profesional dentro y fuera de
las escuelas. Cualquier reforma en el sistema de formación profesional previa a la
incorporación laboral sólo mostrará efectos tangibles en un período no menor a cinco
años. De ahí que el tema de la formación en el trabajo sea crucial si se pretende
seriamente mejorar los niveles de productividad.
d) La dispersión o concentración regional
Los costos y la efectividad de la
formación profesional están asociados a la localización de las empresas y del
entrenamiento. Es posible lograr economías de escala por medio de una adecuada
distribución geográfica de las instituciones de formación. Una política de
localización además facilita la agremiación u otras formas de organización
empresarial, y por este medio una mayor y mejor participación de las empresas en el
diseño de curricula y programas de formación y capacitación. Se ha detectado que a
menudo los programas de formación dirigidos a estas empresas pecan por ser muy generales
o excesivamente específicos. Muy generales cuando pretenden abarcar un área geográfica
muy extensa y muy específicos cuando pretenden atender a número restringido de empresas.
Los primeros tienden a ser poco pertinentes y los segundos desaprovechan recursos. El
cuidado por definir la extensión del área geográfica que atienden estos programas
permite localizaciones más efectivas.
e) La heterogeneidad sectorial y estructural de las PYMEs
Es otro factor que debe ser tenido
en cuenta al diseñar las estrategias de formación para este tipo de empresas. Este no es
un fenómeno circunscrito a las PYMES. La heterogeneidad de las economías no es un
fenómeno nuevo, ha sido conocido y analizado al menos desde el inicio del proceso de
industrialización. Las economías de la región han sido siempre caracterizadas como
duales, de desarrollo desigual, etc. Al interesamos en el tema de los recursos humanos las
dimensiones que hay que tener en cuenta hoy día, en relación con la diferenciación
tecnológica entre sectores y al interior de cada sector y subsector de la economía, sola
la acentuación de tendencias divergentes en los desarrollos tecnológicos y un gran
número de empresas que hacen combinaciones tecnológicas heterodoxas. Ambas han
contribuido a acentuar la diversidad tecnológica. La diversificación, entonces además
de estar relacionada con factores ya bien conocidos, aparece ahora ligada a la
fragmentación de los procesos productivos. En la imprenta y en la fabricación de
muebles, por ejemplo, se constata este tipo de diversificación: en estas conviven en
plantas que están en la frontera tecnológica procesos flexibles asociados a la
digitalización con procesos organizados en tomo a profesiones y estructuras de trabajo
muy tradicionales; los ejemplos se podrían multiplicar. En ambos casos esto sucede
gracias a que las tecnologías imponen comportamientos y al tipo de relaciones
interempresas que se ha venido implementando. Otra fuente de diversidad, más conocida y
estudiada es la que existe entre empresas de acuerdo a su distancia a la frontera
tecnológica, el tamaño de las empresas también suele marcar diferencias, etc. Estos
fenómenos se perciben en cada una de las sociedades analizadas. Estas dimensiones si bien
no son totalmente nuevas se presentan hoy día con una magnitud desconocida anteriormente.
Esta es una dimensión de la evolución de las tecnologías que a menudo no es considerada
cuando se diseñan políticas o estrategias que atañen a la provisión de personal
calificado, como deja ver el análisis y la justificación de las políticas educativas y
de formación de recursos humanos.
Las pequeñas y medianas industrias son los retazos más débiles del tejido industrial de
la región. Han mostrado una incapacidad crónica para cerrar la brecha tecnológica no
solo con el estado del arte de la tecnología si no también con las industrias grandes
volcadas hacia el mercado interno. Los dos medios más importantes para satisfacer su
demanda de recursos humanos son las escuelas técnicas industriales y sobre todo el
entrenamiento en el trabajo mismo. Todos los gobiernos de la región han implementado
políticas para mejorar la oferta de personal calificado en todos los niveles, sin embargo
estos no siempre han sido del todo satisfactorios. Tampoco han sido satisfactorios las
políticas de subvenciones o atención directa a la demanda de este sector de la
industria. Hay una serie de problemas que hacen difícil por una parte definir esta
demanda y por otra usar estas políticas. Entre otros está el tamaño mismo de estas
empresas, la escasa agremiación de estas, que en alguna medida podría compensar las
deficiencias asociadas con el tamaño, las imperfecciones de información etc. Por las
mismas razones estas industrias, tampoco se benefician de los progresos en materia de
adaptación tecnológica y de formación de recursos humanos que hacen las grandes
empresas. Las pequeñas y medianas empresas que logran insertarse en una primera línea de
una cadena productiva en tomo a una industria avanzada tecnológicamente consiguen mejorar
sus niveles tecnológicos y de formación de recursos humanos, pero estas constituyen
sólo una fracción menor del universo total. Esta es sin duda un área donde es preciso
desarrollar estrategias efectivas de información y de formación.
(6) Para identificar cuales son estas empresas Ramos (1979) sugiere una metodología en base a comparaciones entre empresas para construir un índice de eficiencia económica de los factores (capital y trabajo). El concluye que la rentabilidad del capital entrega la mejor aproximación para estimar la rentabilidad de los sectores. En términos operacionales esto es: valor agregado menos remuneraciones dividido por el total de activos. Esta manera de estimar la productividad tiene la ventaja de maximizar el retorno respecto del factor escaso entre las pequeñas empresas, el capital.