GUATEMALA


En 1999 el producto interno bruto creció 3.5%, lo cual representó una pérdida de dinamismo con relación al año anterior. Esta disminución estuvo motivada por la contracción de las variables de comercio exterior, un retraimiento de la demanda interna, una política de crédito más cautelosa, las secuelas del huracán Mitch, los problemas de solvencia que afectaron a algunas entidades del sector financiero y bursátil, así como por las diversas inquietudes durante un año electoral. La tasa de inflación se mantuvo baja debido al decaimiento del consumo, la represión de precios de diversos artículos por razones de competencia y la caída en las cotizaciones de otros.

La depreciación del tipo de cambio nominal hasta mediados de agosto obligó a las autoridades a dar un giro restrictivo a las políticas monetaria y fiscal. Por este motivo, los últimos dos meses de la campaña electoral se desenvolvieron en el marco de una mayor disciplina fiscal y monetaria, orientada a frenar el aumento del déficit fiscal, la pérdida de reservas y el deslizamiento del tipo de cambio, a fin de procurar condiciones macroeconómicas más estables.

El déficit del gobierno central ha alcanzado 3.2% del PIB en 1999. El crecimiento de los gastos del gobierno volvió a ser significativo, principalmente debido al dinamismo de la inversión pública. La inversión directa aumentó 70% con relación al año anterior. Esto se explica principalmente por las tareas de reconstrucción de la infraestructura básica y la expansión de los proyectos sociales. La recaudación tributaria tuvo un desempeño positivo por la mayor eficiencia del ente fiscalizador, y la carga tributaria se elevó de 9.5% a 10%. En marzo se constituyó formalmente la comisión preparatoria del Pacto Fiscal, órgano concebido para coordinar la búsqueda de consenso social en torno a la aplicación de una política fiscal de largo plazo, basada en reglas claras y estables.

Hasta julio de 1999, la política monetaria tuvo una evolución relativamente expansiva. La tasa de reserva bancaria fue recortada en cuatro ocasiones. Sin embargo, se incurrió en operaciones de mercado abierto a partir del mes de mayo, y se participó frecuentemente en la mesa bancaria de dinero para moderar la liquidez del sistema bancario y detener las fuertes presiones sobre el mercado de divisas. Ello provocó alzas en las tasas de interés en el mercado de dinero de corto plazo.

El crédito al sector privado cerró el año con un incremento acumulado de 10%. No obstante, como porcentaje de la cartera total, el volumen de préstamos con problemas aumentó considerablemente. Tales circunstancias obligaron a las autoridades a tomar medidas, como la concesión de adelantos de emergencia para apuntalar la posición financiera de los bancos y el impulso de reformas a la legislación bancaria tendientes a fortalecer el marco institucional del sector.

GUATEMALA: PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

El tipo de cambio nominal experimentó, hasta mediados de agosto, una depreciación acumulada de 13.7%. Posteriormente, el banco central redujo sus colocaciones netas de dólares, elevó las tasas de sus operaciones de mercado abierto y la liquidez global de la economía tendió a la baja, lo cual determinó la estabilización del tipo de cambio.

En materia de política comercial, a principios de año se firmó con Cuba un Acuerdo de Alcance Parcial (AAP) que otorga preferencias arancelarias a 386 productos guatemaltecos y 260 productos cubanos; en agosto fue suscrito con El Salvador un acuerdo de unión aduanera que debe cobrar vigencia a partir del año 2000, y en octubre se firmó, junto con los demás países centroamericanos, el acuerdo marco para el establecimiento de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Chile.

Con el fin de proteger a los pequeños productores, se elevaron los derechos arancelarios a la importación de varios derivados lácteos. Asimismo se eliminó el arancel a las importaciones de los derivados del petróleo, con el objeto de atenuar sus precios de distribución.

En 1999 se concretaron algunos aspectos complementarios al programa de privatización concluido en 1998, como la apertura a la competencia en el servicio telefónico internacional y la venta dispersa del 13% de acciones de las empresas de distribución eléctrica que aún retiene el gobierno.

Estimaciones sitúan el crecimiento del PIB en poco más de 3.5% durante 1999, tasa sensiblemente inferior a la registrada un año antes (5%). La demanda interna se desaceleró influida por el menor dinamismo de la formación bruta de capital y del consumo, tanto público como privado. El intercambio de bienes y servicios con el exterior también mostró menores tasas de crecimiento, principalmente por el lado de las importaciones. La única variable de la demanda global que tuvo una variación superior a la de 1998 fue la inversión bruta fija del sector público.

La producción agrícola acusó la baja de renglones tan importantes como el azúcar y el banano. La industria manufacturera también tuvo un desempeño menos dinámico debido tanto al retraimiento del consumo doméstico como a la evolución más pausada de las exportaciones al mercado centroamericano. La actividad minera creció sólo 1% a causa de la baja en la producción de petróleo. El sector de la construcción, por su parte, ascendió a una tasa equivalente a la mitad de las tasas registradas en los dos años anteriores, a raíz del desarrollo más lento de la construcción privada, sobre todo en proyectos habitacionales.

Se estima que la inflación, en promedio anual, descendió de 6.6% en 1998 a 5.5% en 1999 (5.2% a noviembre). A ello contribuyó el comportamiento del rubro de alimentos y bebidas (0.5%). El bajo ritmo inflacionario se vio favorecido también por la reducción de la tarifa de electricidad. Entre marzo de 1998 y abril de 1999 se llevó a cabo una nueva Encuesta de Ingresos y Gastos Familiares, que reporta una tasa de desempleo abierto de 1.9%. En materia de remuneraciones, a partir de febrero de 1999 se aplicó un incremento de 10% en los salarios mínimos que rigen para actividades agropecuarias, comerciales e industriales.

La balanza de pagos se caracterizó en 1999 por un menor déficit en la cuenta corriente, pero también por una sensible disminución del saldo positivo en la cuenta financiera, en virtud de lo cual las reservas monetarias internacionales decrecieron. El comercio exterior se contrajo, tanto con respecto a las exportaciones (–2.1%) como con las importaciones (–6.1%), y el déficit se redujo a 1 340 millones de dólares. Salvo el petróleo, que se incrementó por el alza en los precios internacionales, las demás exportaciones tuvieron bajas notables, entre ellas el azúcar y banano. El café logró compensar el descenso de su cotización promedio con un aumento en la producción exportable. La exportación de productos no tradicionales se redujo, con una destacada disminución de las ventas al mercado centroamericano. En el caso de la maquila también se observó una notable pérdida de dinamismo. Las importaciones de bienes tanto de consumo como de materias primas y bienes de capital se contrajeron por el retraimiento de la demanda interna y el deslizamiento del tipo de cambio.

El endeudamiento público externo aumentó, mientras que el flujo neto de capitales retrocedió. Los desembolsos de capital oficial prácticamente se triplicaron entre 1995 y 1999, al pasar de 161 a 476 millones de dólares. Este último es el nivel más alto registrado desde 1991. En cambio, el servicio de la deuda pública externa ha bajado y representa ahora 6% de las exportaciones de bienes y servicios. La combinación de mayores desembolsos y menor servicio ha dado lugar a un sostenido incremento de la deuda pública externa, estimada en 2 733 millones de dólares.

VOLVER AL INDICE