Bolivia
Merced al empuje de las exportaciones, especialmente de gas natural a Brasil, el ritmo de expansión de la economía boliviana subió a 2.0% (0.6% en 1999), pero quedó lejos de la meta (4.0 - 4.5%), a causa de la debilidad de la demanda interna y de las protestas campesinas en el último cuatrimestre, que prácticamente paralizaron el país. La inflación anualizada se acercó a 4%en noviembre. Se estima que el déficit fiscal seguirá siendo representando del orden del 4% del PIB. La materialización del grueso de los proyectos de las empresas capitalizadas y el término de las obras de construcción del gasoducto a Brasil explican la caída de la inversión extranjera directa.
En abril el gobierno decidió lanzar un Programa de Reactivación Económica (PRE) destinado a mejorar el financiamiento bancario a las empresas, acelerar la construcción de obras de infraestructura e implementar planes ocupacionales de emergencia, pero la respuesta del sector privado fue escasa y la tardía aprobación por el Congreso de las leyes requeridas frustró la aplicación de algunas de las iniciativas.
La política monetaria mantuvo su carácter restrictivo. La comparación de los agregados monetarios entre septiembre 1999 y septiembre de 2000 revela un incremento de apenas 3% en M1-M4. La base monetaria se expandió 8% y la emisión creció un 3%. En los nueve primeros meses del año la evolución de la mayoría de los principales agregados monetarios fue más contractiva. La base monetaria se retrajo 15%. Los agregados M1-M4, en moneda nacional, registraron caídas del orden de 10%, mientras tanto aquellos en moneda extranjera anotaban modestos incrementos. Este panorama restrictivo se relaciona con una débil demanda de dinero, atribuible a las desfavorables expectativas de los agentes o a laerradicación forzosa de cocales y la implementación de la Ley de Aduanas, medidas que restaron liquidez al sector informal. Las tasas de interés, en moneda nacional y extranjera, se mantuvieron estables y las reservas internacionales disminuyeron de 1100 millones de dólares al principio del año a menos de mil millones de dólares a finales de septiembre.
Al igual que en 1999, el Gobierno se vio obligado negociar con el Fondo Monetario un aumento del déficit fiscal de 3.7 a 4 %delPIB, para financiar el programa de reactivación económica y solucionar los conflictos sociales que estallaron en el último cuatrimestre. Gran parte del déficit, 3.7% del PIB, corresponde al costo de la reforma del sistema de pensiones.

El Banco Central mantuvo el régimen cambiario de paridad móvil, en el que el ritmo de devaluación depende de la trayectoria de las variables macroeconómicas. La devaluación de aproximadamente 0.5% mensual instaurada en marzo de 1999 fue mantenida durante el 2000 y, por lo que a fines de noviembre la devaluación nominal acumulada bordeaba el 6%, lo que dio origen a una pequeña depreciación del tipo de cambio real con respecto a los socios comerciales más importantes.
A principios del año Bolivia fue calificado como país elegible para acceder a una nueva iniciativa de reducción de la deuda externa. Se determinó, en principio, un alivio adicional de la deuda de 854 millones de dólares en valor presente, equivalente a 1300 millones de dólares en valor nominal. Alrededor de dos tercios de este monto serán proporcionados por los acreedores multilaterales (Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, Fondo Monetario y la Corporación Andina de Fomento) y el resto, por los acreedores bilaterales. La asignación de los recursos del alivio de la deuda ha sido evaluada por la sociedad civil en la instancia denominada Diálogo Nacional 2000.
Las actividades primarias y las comunicaciones fueron las de mejor desempeño, en contraste con el retroceso de la construcción, especialmente la privada. En el sector agropecuario destacaron los aumentos de las cosechas de trigo y de soya. Los precios y los embarques de zinc, oro y estaño, principales minerales de exportación, registraron considerables incrementos que sustentaron la recuperación del sector, el más golpeado por la crisis internacional en 1999. La maduración de cuantiosas inversiones redundó en una considerable mejoría del sector de hidrocarburos, en el que la producción de gas natural se amplió 22%, a consecuencia de las mayores exportaciones a Brasil.

La inflación acumulada durante los primeros once meses del año alcanzaba a 3.2%; y en los últimos 12 meses, a algo menos de 4%, con bruscos aumentos en septiembre y octubre (1.8 y 1.3% respectivamente), asociados al estallido de conflictos sociales. Sin embargo, en el mes de noviembre se produjo una caída importante (-2.5%) en el nivel de la inflación. En el repunte inflacionario gravitaron también el alza de los precios internacionales del petróleo y el aumento, a comienzos de año, del impuesto al consumo específico.
Los escasos antecedentes disponibles acerca del mercado de trabajo dan cuenta de un agravamiento de la desocupación, después de haber subido de 4.1 de 1998 a 6.1% en 1999.
El déficit en cuenta corriente se ubicará en torno del 7% del producto, cifra semejante al de 1999. El sustancial aumento de las exportaciones de bienes (15%) duplicó el correspondiente a las importaciones (7%). Importante fue también el incremento de los pagos factoriales, asociado a la privatización (capitalización) de empresas públicas en años anteriores. Las transferencias corrientes se mantuvieron en el nivel de los últimos años.
Dentro de las importaciones destacó el crecimiento de las de bienes de consumo, materias primas y productos intermedios. Las compras de bienes de capital, por el contrario, declinaron, debido principalmente al repliegue de la inversión extranjera directa.
El incremento de las exportaciones estuvo encabezado por las de gas natural a Brasil, seguidas por las de soya y productos de soya. Favorable fue también el desempeño de las ventas de minerales y manufacturas.
El balance en la cuenta de capital se redujo en forma importante, registrándose por primera vez en varios años una caída de 165 millones de dólares en las reservas internacionales.
A finales de septiembre el saldo de la deuda externa de mediano y largo plazo (4 426 millones de dólares) era 3% inferior al registrado el 31 de diciembre anterior, disminución atribuible a variaciones cambiarias y condonaciones de la deuda efectuadas en el marco de la primera iniciativa de reducción de la deuda externa. Especialmente importante fue la condonación de la deuda bilateral con Japón.